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La visión futurista de los 70's ya se aprecia desde la decoración del frente del local que simula el aterrizaje de un plato volador en la luna. Eso se ve a través de la forma cóncava y el color plateado de la panza del frente y los cráteres invertidos del techo y la marquesina. Luego de subir una escalera de entrada acompañada de un mini jardín con plantas, se ingresa al local por una puerta de madera muy llamativa en cuanto a formas y diseño y por otras dos de Blindex obscuro. La Boite posee un interior arquitectónico de continua línea circular, casi sin ángulos; se caracteriza por sus paredes curvas y desniveles acompañados de una arquitectura que recuerda (idea del arquitecto de esa época) a un paisaje lunar, presente a través de la textura, forma y color blanco de las paredes y de los cráteres invertidos del techo. A la derecha se encuentra la barra principal, en forma de “S” ; su bajada hace las veces de la continuación del plato volador que vemos en el frente; esta zona es acompañada por sillones, puffs y mesas redondas. De frente a la entrada está el guardarropas que, a sus espaldas, limita con la cabina de DJ, cuyo habitáculo se parece a una cabina de avión; ésta, con una batea de vinilos de culto Soul-Funk-Disco, queda suspendida sobre el 1º desnivel, posibilitando el contacto del público con el DJ. Bajando 4 escalones, llegamos al nivel principal. Allí encontramos una plataforma de luces en el piso (la pista de baile); ésta consta de 6 módulos que pertenecieron a los 36 que se utilizaron en la pista de la película Fiebre de Sábado por la Noche, con la actuación de John Travolta y la música de The Bee Gees). Toda esa iluminación contrasta con el color blanco predominante de la construcción. Alrededor de la pista hay sillones, puffs y asientos perimetrales con mesitas. Al fondo están los baños y más atrás, bajando 4 escalones, llegamos al 2º desnivel con reservados más que interesantes e iluminación acorde. A la derecha y a través de una escalera circular que invita a seguir explorando el lugar, se llega al entrepiso, desde cuyo balcón se puede ver la planta baja; allí la música acompaña a un espacio de sillones y mesitas para conversar y porque no bailar y tomar tragos en la barra secundaria. |
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